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Una de las consultas más habituales que tenemos en Lenda es la que se centra en el cambio de alimentación de nuestros peludos para evitar el aburrimiento.

Es muy frecuente escuchar que es necesario cambiar el alimento de nuestros perros y gatos de forma frecuente para evitar que se cansen o porque, al igual que nosotros, necesitan variedad de alimentos en su día a día. 

 

¿Es esto cierto? ¿Los perros y los gatos se aburren de comer siempre lo mismo? 

 

Pues la respuesta es no.

Cuando planteamos un cambio de alimento por decisión propia y no por reacción o necesidad del animal, lo que realmente estamos haciendo es humanizarlo

Muchas veces ocurre que el perro o el gato consume una receta determinada y nosotros, por propia voluntad e inquietud, empezamos a valorar el hacer un cambio aunque ellos sigan comiendo con total normalidad.  Y el razonamiento puede tener sentido: ya que nosotros cada día comemos una cosa y valoramos la variedad, es normal que nos dé apuro que ellos siempre coman lo mismo. Pero esto es un error

Debemos pensar que los perros y los gatos, al igual que cualquier otro animal, comen exclusivamente para satisfacer sus necesidades energéticas y nutricionales por lo que no tienen el mismo concepto que nosotros sobre la alimentación. De hecho, ellos siempre se van a regir por el olfato en primer lugar y posteriormente por la textura, el crunch, la densidad…etc.

En los animales el acto de alimentarse es pura supervivencia aunque, debido a su convivencia con humanos, esto está cambiando. Si queremos cambiar su receta por una de la misma gama no debería haber problema pero tampoco debemos hacer  estos cambios de forma habitual. ¿Por qué? Pues porque podemos generar un grave problema de comportamiento y hábito haciendo que nuestros peludos se vuelvan caprichosos ya que el acceso al alimento ya no es un problema. 

 

¿Y si mi perro o gato ya tiene ese hábito?

 

En este caso, podemos buscar formas de intentar solucionarlo intercalando diferentes recetas

La idea es tener dos recetas de diferente proteína e ir intercalándolas. Escogemos una de las recetas como “la principal” y cada dos o tres sacos cambiamos por la otra referencia o bien comprar dos sacos pequeños y, una vez por semana, dar a nuestro peludo una toma diferente. 

La alimentación húmeda y los snacks son una muy buena opción para conseguir que nuestro perro o gato no rechace su alimento habitual pero nunca debemos abusar ya que podemos agravar el problema. 

 

En cualquier caso, si tienes dudas acerca de cómo alimentar a tu peludo o tienes problemas porque tiene malos hábitos alimenticios, ¡déjanos tu consulta y estaremos encantados de ayudarte! 

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