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La mayoría de los cachorros se pasan el día mordiendo cualquier cosa, incluyendo nosotros. Y si estás leyendo esto, a estas alturas ya sabrás que tienen unos dientes pequeños pero muy afilados, y que pueden hacer bastante daño.  Bien, este es un comportamiento normal, pero que debemos detenerlo como parte de la educación social del cachorro.

¿Por qué muerden los cachorros?

El instinto de llevarse a la boca todo lo que encuentran es similar al que tienen los niños: es una forma de experimentación, de explorar el mundo que les rodea. Cuando detectan un objeto, primero lo olfatean y luego van a tratar de morderlo para ver qué efecto tiene su mordisco. Y es en este momento cuando tienen que aprender a diferenciar los seres animados de los inanimados. Es decir, si muerde un palo o un juguete, no pasa nada (siempre que se le permita hacerlo, claro), pero si se trata de nuestra mano, tiene que saber que su mordisco nos duele.

 ¿Cómo evitar que el cachorro nos muerda?

Cuando los cachorros juegan entre ellos, tienen la costumbre de morderse las patitas o la cola de los demás, es una forma de relacionarse mediante el juego. Pero si uno muerde con demasiada fuerza, su compañero de juego emitirá un grito. Este sonido, agudo y potente, le dice al cachorro que se ha pasado, que ha mordido demasiado fuerte y que debe tener más cuidado la próxima vez.

Para enseñar a tu cachorro a moderar la fuerza de la mordida, vamos a utilizar el mismo sistema que utilizan sus compañeros de juego: hay que mostrarle que morder duele. Cada vez que él te de un mordisco con cierta fuerza (no es necesario que alcance cotas dolorosas, solo que ejerza cierta presión) tienes que dar un grito y apartarte de él.

Si tu cachorro se detiene y se calma, puedes volver a jugar con él. Sin embargo, si tu cachorro está sobreexcitado y continúa tratando de morderte, tienes que decirle «mal» de forma firme y clara, y salir de la habitación o dejarle a él en otro lugar, la idea es aislarlo para que sepa que no estás jugando. Es importante que seas constante y que repitas esto cada vez que te muerda.

Este es un proceso que va a durar semanas, generalmente un período de cuatro a seis. Y es importante que tanto tú como el resto de la familia aprendáis a mantener la calma, especialmente si hay niños en casa. Muchas veces los niños contribuyen a la sobre excitación del cachorro, y tienen que aprender a dejar de moverse si el cachorro está algo nervioso, porque si no, el perro pensará que están jugando.

Cuando tenemos un cachorro es muy divertido (y necesario) jugar con él, pero no debes alentar juegos que impliquen morder la ropa, el pelo o la piel, algo claramente inadecuado. Evita jugar «a peleas». Es mucho más seguro jugar al escondite, juegos de entrenamiento, o con juguetes especiales para perros.

 

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