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A algunos perros les encanta hacer pis sobre tu alfombra favorita o en un lugar concreto de la moqueta, y no importa cuántas veces le hayas reñido: en cuanto puede, lo vuelve a hacer. Es desesperante.

Hemos buscado y probado algunos de los remedios naturales más populares, y de entre todos hemos seleccionado tres. También hemos eliminado otros por considerarlo antiecológicos (como el famoso azufre que se pone en las esquinas en la calle) o poco eficaces (no conocemos ningún perro que haya abandonado su sitio favorito para orinar gracias al agua con limón).

No hay ninguna fórmula infalible y permanente. Ya nos gustaría. Pero podemos asegurar que estos trucos han salvado más de una alfombra, así que esperamos que os sirvan:

  • El plástico. Seguramente te habrás dado cuenta de que a los perros no les suele gustar la sensación de pisar sobre una bolsa de plástico, así que vamos a utilizar ese rechazo en beneficio de nuestra moqueta. Coge una bolsa de basura de tamaño industrial, recorta los lados hasta que te quede una gran superficie de plástico, y colócala sobre la zona en la que acostumbra a hacer pis. Puedes asegurarla con cinta adhesiva, el esparadrapo de papel va muy bien, y también la cinta de carrocero que utilizan los pintores. El inconveniente de este sistema es mantener el plástico sobre la moqueta el tiempo necesario para que nuestro perro pierda tan fea costumbre.
  •  El alcohol. Generalmente a los perros no les gusta el olor del alcohol, por eso lo vamos a utilizar para ahuyentarle de la zona. Eso sí, mejor en lo vamos a rebajar para que no sea tan irritante. Mezcla una taza de alcohol y dos de agua y lo preparas en un pulverizador. Después de limpiar la zona, y cada vez que pases la aspiradora, pulveriza sobre la zona. Esto lo tendrás que hacer durante una buena temporada, unas cuantas semanas después de su última visita para que no lo vuelva a hacer.
  • Cayena. Aunque es la más irritante, y precisamente por eso mismo, es la más eficaz. La pimienta de cayena (la encontrarás en el supermercado, es bastante económica) contiene una sustancia, la capsaicina, que hace que resulte muy incómodo en contacto con ojos y mucosas. Puedes optar por picar un par de pimientas de cayena y esparcir el polvo por la zona, o más sencillo, mezclar el polvo con agua y rociar cada cierto tiempo. Los perros aborrecen la pimienta porque es muy irritante, y la ventaja es que en dosis controladas no tiene ningún tipo de peligro, aunque es molesto.

Por último, no queremos dejar de comentar que existen repelentes específicos en el mercado. Algunos, los que tienen base natural, utilizan también pimienta de cayena. Ante la duda, como siempre, te recomendamos que lo consultes con el veterinario.

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