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¿Tu perro es de los que salta encima de cualquier invitado que llega a casa para saludar, e incluso acompaña el saludo con un par de lametones? Si se trata de una raza mini, o todavía es un cachorro, puede ser hasta divertido, ¿quién no ha jugado con su perro al llegar a casa? ¡Estos recibimientos son una de las cosas que más aprecian los dueños de perros! Nadie se alegra tanto como ellos de que vuelvas, hayas estado fuera 10 minutos o 10 horas.

Pero si tu perro ya es adulto, y especialmente si es de una raza mediana o grande, estos saltos empiezan a ser un problema, y hay que atajar esta actitud cuanto antes para evitar un accidente. No sería la primera caída de un niño o de una persona mayor con poca estabilidad.

Los perros suelen saltar para saludar y como signo de identificación y reconocimiento: simplemente quieren estar a la altura del rostro para saludar al recién llegado. Sin embargo, accidentes aparte, no a todas las personas les gusta que un perrazo de 45 kilos les ponga las patas a la altura del pecho.

Lo que hay que tener en cuenta en primer lugar es que siempre es más fácil educar a un perro para que haga algo, que educarlo para que no haga algo. Por eso, vas a tener que tener paciencia y constancia.

Predicar con el ejemplo: no dejar que el perro salte sobre ti

Para un perro es difícil entender que cierta conducta se tolera o alienta en algunas ocasiones pero no en otras. Y sin darnos cuenta, muchas veces nos alegra tanto reencontrarnos con nuestro perro como a ellos, y tendemos a abrir los brazos, poner la voz más aguda, y hacerle un montón de carantoñas cuando llegamos.

El perro interpreta que esa actitud está permitida y es buena, puesto que se recompensa con mimos. Por eso no entiende que cuando lo hace con otras personas se algo por lo que se le riñe o se le castiga.

Esta es la razón por la que la primera pauta que habría que seguir es ignorarle cuando salta sobre ti o los miembros de tu familia al llegar a casa, y esperar a que tenga las cuatro patas en el suelo para hacerle nuestros mimos y caricias. Es tan sencillo como darle la espalda cuando salte, y girarse de nuevo cuando deje de saltar. Si al estar de nuevo de cara a él, vuelve a saltar, volver a girarse. Y así hasta que se calme.

Es un método sencillo y eficaz. Además, hay otras fórmulas para cortar esta actitud, como no echar un paso hacia atrás cuando va a saltar, porque dejarle un espacio libre es interpretado como una invitación al juego.

Distracciones para calmar sus nervios

Este método, basado en ignorar a un perro cuando salta, no siempre es aplicable. Puedes tener invitados en casa a los que no puedas pedirles que te ayuden a educarlo. Por ejemplo, si va a venir el fontanero sería un poco raro que le cuentes cómo tiene que actuar cuando tu perro salte sobre él. O si va a venir alguien de cierta edad y no quieres arriesgarte a un «alegre empujón» por parte de tu perro.

Por eso, te damos un segundo método: distraer su atención hacia algo que le interese más. Por ejemplo, su juguete favorito, un hueso de cuero… algo especial que le haga estar concentrado para que el visitante pase al segundo puesto en su nivel de «cosas interesantes alrededor».

En esos casos también puedes sujetarle directamente desde el collar, o con la correa muy corta para tratar de calmarle cuando entra un invitado, mientras le pides que permanezca sentado.

Ya verás como con estos consejos y una buena dosis de paciencia, consigues que tu perro deje de brincar cada vez que entra alguien en casa.

 

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