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Aunque los gatos son uno de nuestros compañeros favoritos y conviven con nosotros desde hace siglos, existen ciertos individuos que sienten un intenso miedo hacia ellos.

Puede parecer extraño que haya personas que se sientan aterrorizadas por estos animales, y más teniendo en cuenta que está demostrado que nos aportan numerosos beneficios para nuestra salud. Sin embargo, este trastorno es más común de lo que pensamos

Si eres una de esas personas de las que hablamos, no te preocupes, tu miedo se llama ailurofobia o fobia a los gatos y aquí te dejamos unos consejos para intentar superarlo. 

Para poder combatir este miedo, primero debemos pensar por qué lo tenemos y qué pudo causarlo

Al igual que sucede con el miedo a los perros, muchas personas sienten un fuerte temor cuando están cerca de un gato doméstico o callejero a causa de una mala experiencia con un felino en el pasado. Puede que un gato te mordiera o arañara cuando eras pequeño y ese momento concreto provocara el desarrollo de la aliurofobia. 

Otra posible causa puede ser la influencia de tu entorno, concretamente tus padres y personas más cercanas. Muchos progenitores no quieren que sus hijos se acerquen a los animales, y en este caso, a los gatos. El hecho de que desde pequeños nos digan que “no nos acerquemos a los gatos” o “cuidado con los gatos” puede derivar en una actitud miedosa o de rechazo hacia estos animales. 

Por otro lado, algunas personas, desarrollan este trastorno sin motivo aparente. Hay quienes sienten desprecio hacia los gatos por el simple hecho de nunca haber tenido contacto con uno o directamente no aprecian a los animales domésticos.

 

Síntomas de la ailurofobia

 

Los síntomas más frecuentes de la ailurofobia en personas son:

  • Miedo extremo e irracional (también puede ser provocado por un pensamiento o una imagen de un gato)
  • Respuesta de lucha o huida ante la presencia de un gato, idea o pensamiento de intentar evitar esta situación que la persona considera amenazante.
  • Evitar también los lugares donde se encuentran los gatos o pueden encontrárselos. Por ejemplo, no aceptar la invitación a casa e un amigo porque éste tiene un felino.
  • Un gran malestar y ansiedad ante la presencia de un gato, pensamiento o idea.
  • Darse cuenta de que el miedo es irracional pero no poder controlarlo.
  • Hipervigilancia y nerviosismo extremo al pensar que puede encontrarse con un gato.
  • Ataques de pánico con signos tales como agitación, falta de aire, sudoración y manos húmedas, pulso acelerado, etc.
  • Mareos, náuseas y malestar intestinal.

 

Consejos para superar el miedo a los gatos

 

El tratamiento de esta fobia no es diferente que el de otras fobias, por lo que te recomendamos que acudas a un profesional que pueda ayudarte y conducirte en este proceso. 

Un terapeuta es perfecto para ayudar a comprender a la persona por qué ha desarrollado esta fobia y poder facilitarle una serie de herramientas que apoyen la superación de esta. 

Es importante que nos hagamos algunas preguntas para trabajar con nuestras emociones; piensa en qué momento apareció la fobia y qué tensiones o sentimientos sufres cuando te acercas a un gato. 

Además, existen algunos consejos que pueden favorecer y secundar a la terapia.

  • Infórmate bien sobre los gatos: muchas veces, la desinformación o ignorancia puede provocar ese miedo concreto. Algo que puedes hacer para sentirte mejor es ampliar tus conocimientos sobre los felinos, sobre su comportamiento y cómo debemos tratar con ellos. 
  • Descubre más sobre ellos en un entorno seguro: si deseas estar un poco más cerca de ellos para ver cómo te sientes, te recomendamos hacerlo en un entorno seguro y al aire libre preferiblemente. Así, en caso de que te agobies no estarás en un sitio cerrado con el animal. Es importante que lo hagas cuando sientas que estás preparado y concentrado. Intenta tomar el control de tus nervios y despejar tu mente.
  • En caso de que el miedo lo sufran niños, te recomendamos que hagas que tomen contacto con el animal poco a poco. Puedes empezar por leerle cuentos infantiles protagonizados por gatos (Los Aristogatos, por ejemplo) o que veáis en familia películas o documentales sobre gatos.

 

En conclusión, cuantos más refuerzos y experiencias positivas tengas con gatos, más fácil te resultará superar tus miedos hacia ellos. Aunque este tipo de situaciones necesitan su tiempo, te animamos porque con paciencia, ayuda y ganas, cualquier miedo se puede superar.

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