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Por norma general, nuestros peludos aguantan mucho mejor el frío que el calor y esto, en verano, puede ser un problema.

Uno de los motivos es porque no transpiran como nosotros. Sus glándulas sudoríparas no están repartidas por todo el cuerpo sino que solo pueden eliminar el calor mediante las almohadillas de sus patas, a través de jadeos, labios o barbilla dependiendo de si es un perro o un gato. Esto los hace más sensibles al calor y que sean mucho más propensos a golpes de calor que, no tratados a tiempo, pueden provocar la muerte. 

Por eso, debes tener claro que la prevención es lo mejor que puedes hacer para evitar un golpe de calor así que ¡ten siempre en cuenta todos estos consejos!

 

Controla la hidratación

 

Siempre debe haber agua disponible, tanto en casa como en excursiones, en la playa, en el parque y en todas las actividades que hagas al aire libre. 

Además, para asegurar que siempre estén hidratados puedes preparar snacks caseros congelando fruta (como sandía o melón) o su alimentación húmeda para aliviar el calor y de paso, entretenerlo.

 

Adáptate al clima

 

No salgas a pasear o a practicar ejercicio en las horas de más calor del día y cuando lo hagas, conviene que tu perro beba agua antes de salir para estar hidratado. Intenta pasear por caminos de tierra o zonas verdes y evita el asfalto ya que es uno de los peores enemigos de sus almohadillas, pudiendo causar graves quemaduras y heridas.

Intenta darle de comer en las horas más frescas del día. Puedes aprovechar el verano para mezclar alimentación seca con húmeda ya que, como comentamos antes, al contener más agua ayudará a que se mantenga hidratado. 

 

Ayúdale a estar fresco

 

Refréscalo mojándole la barriga, patas y almohadillas y si disfruta bañándose, busca lugares como ríos, playas para perros o si tienes piscina, ¡pues mejor que mejor!

En caso de que haga mucho calor, existen camas refrescantes compuestas por materiales transpirables  o  camas elevadas que evitan la humedad del suelo y al mismo tiempo les alivia del calor. También puedes probar con otras que se pueden congelar en la nevera y usar como un cojín refrescante para perros y gatos.

Además, en casa, es buena idea poner toallas húmedas sobre el suelo, donde pueda descansar, sin olvidar bajar las persianas y abrir las ventanas para que pase el aire pero no entre el sol.

 

Evita la exposición solar

 

Es muy importante que tenga un lugar fresco y protegido del sol donde descansar, sobre todo en las horas más cálidas del día y si, por ejemplo, vas a la playa, siempre lleva sombrilla.

Si vas a viajar en coche con tu peludo, airea y enfría el coche antes de que entre y nunca, bajo ninguna circunstancia, lo dejes solo en el coche. Además, no olvides llevar toallas, hielo y agua por si en algún momento muestra signos de acaloramiento. 

¡Y mucho cuidado si tienes un perro o gato con pelo corto o sin pelo! Esto no significa que estén más fresquitos sino que, precisamente, son los que más riesgo corren ante las altas temperaturas y pueden hasta sufrir quemaduras solares por lo que, en estos casos, es recomendable que le pongas protección solar específica en las zonas en las que no tenga pelo.

¡Y nunca, nunca, nunca rapes a tu perro! Recuerda que el pelo les protege y funciona como aislante tanto para el frío como para el calor. 

 

Con estos consejos y mucha prevención, estamos seguros de que tu peludo pasará un verano estupendo y sobre todo ¡a salvo de los golpes de calor! 

¡Y recuerda! Ante cualquier duda, siempre acude al veterinario ya que es quien mejor te puede ayudar. 

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