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La procesionaria del pino, es uno de los principales peligros primaverales para nuestros perros y gatos. Es por eso que es fundamental que conozcas bien cómo se desarrolla su ciclo y cómo debes actuar en caso de picadura para poder disfrutar de esta época del año sin incidencias ni malos momentos.

¿En qué consiste el ciclo de la procesionaria?

A finales de verano, la mariposa procesionaria pone sus huevos en el pino. Estos eclosionan en septiembre y las larvas van pasando por sus distintas fases de desarrollo a la vez que forman el nido que les sirve de protección (una especie de bola de algodón) y se alimentan del árbol.

Cuando están completamente desarrolladas, entre finales de febrero y abril (variando según zonas y temperatura), las orugas bajan del árbol en grupo, formando las características filas por las que se les da nombre, pues pareciera que forman una especie de perfecta procesión. Desplazándose en fila una tras otra, buscan un lugar no muy lejano del árbol, donde enterrarse. Una vez enterradas dejan de suponer un peligro, ya que se transforman en crisálida y terminan su metamorfósis a mariposa.

¿Cuál es su peligro?

Teniendo en cuenta el ciclo que hemos explicado, te habrás dado cuenta de que en estos momentos nos encontramos en la época de máximo riesgo.

El peligro de esta oruga se debe a los pelillos urticantes que la recubren a modo de mecanismo de defensa. Los perros, exploradores por naturaleza, pueden sentir curiosidad ante su movimiento y aproximarse a olisquearlas. Las orugas sueltan estos pelos, que pueden ir a nariz y ojos incluso sin llegar el perro a tocarlas o, más grave aún, en la lengua si este le echa la boca, lo cual puede llegar a ser grave y tener consecuencias irreversibles e incluso letales.

El contacto con una oruga es siempre y sin ninguna duda un motivo de consulta veterinaria de urgencia, pues los pelillos siguen liberando una sustacia tóxica que necrosa los tejidos, por lo que cuanto más se tarde en tratar, peor será el pronóstico. El único primer auxilio que podrías hacer sería lavar con agua templada las zonas afectadas pero eso sí, nunca debes frotar, ya que haciéndolo podrías incrustar más estos pelillos.

Las zonas más afectadas suelen ser aquellas desprovistas de pelo. Los primeros síntomas serán salivación abundante, irritación y picor en ojos y cara, lo que les hace rascarse, hinchazón de toda la zona y sobretodo de la lengua, que sufre los daños más característicos, apareciendo incialmente muy inflamada y siendo frecuente su necrosis (muerte del tejido) que muchas veces supone su pérdida total o parcial. En casos muy graves, si tu perro ingiere esta oruga, la garganta, así como el esófago y el estómago, se dañaría con necrosis y la inflamación de la faringe impediría el paso del aire, bloqueando las vías respiratorias.

Teniendo en cuenta todo esto, es muy importante en estas épocas del año, evites los lugares en donde haya pinares y si no puedes hacerlo, asegúrate de llevar con la correa a tu peludo para evitar que se aproxime a las orugas. Si tienes estos árboles en tu casa, es importante prevenir, eliminando los nidos, poniendo trampas o restringiendo esa zona a tu peludo.

Y recuerda, ¡cualquier duda siempre consulta con tu veterinario de confianza!

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