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Se acercan las fechas navideñas y es posible que tu hijo o hija te haya empezado a pedir una mascota. Algunos niños lo piden año tras año hasta que sus padres consideran que ya tienen edad suficiente, pero ¿a qué edad se tiene la responsabilidad necesaria para tener de una mascota?

Antes de hablar de edades concretas, vamos a matizar un poco las cosas, ya que en primer lugar, sabemos que no todos los niños son iguales. Hay algunos que son muy responsables, y tienen una gran sensibilidad hacia los animales, y otros que son un poco más despistados, y a los que les cuesta asumir responsabilidades. Hay niños que con 4 años se visten solos y son capaces de hacer su cama y ordenar su cuarto, y otros que con 7 aún no tienen ese grado de autonomía personal.

Por otro lado, también hay que definir a qué nos referimos cuando hablamos de «tener una mascota«: ¿nos referimos a poder convivir de ella, a encargarse de ella de forma autónoma, a compartir responsabilidades con un adulto…? Es decir, ¿hablamos de ponerle nombre y jugar con ella, o de sacarla de paseo y encargarse de su alimentación?

Y finalmente, hablar de una mascota, así en genérico, es complicado. Obviamente, no es lo mismo una tortuga que un perro, ni por el trabajo que dan, ni por el grado de responsabilidad que requiere del niño, ni por la respuesta emocional que aporta.

Así pues, tenemos que tener en cuenta estas tres variables, que hay que tener en  cuenta para matizar las recomendaciones que daremos abajo:

  • Grado de responsabilidad y autonomía del niño.
  • Grado de responsabilidad que queremos que asuma sobre la mascota
  • Tipo de mascota

Niños menores de 3 años

Los bebes y niños pequeños hasta los 3 años, aunque pueden convivir con una mascota, apenas entienden la diferencia entre esta y uno de sus juguetes. La convivencia con perros y gatos domésticos tranquilos suele ser buena, con animales más pequeños y delicados (pájaros, peces, hamsters) debe estar más controlada, porque puede hacerles daño sin querer. Ten en cuenta que en el mejor de los casos, en esta etapa se establecería una relación de camaradería, pero no de responsabilidad del niño hacia la mascota.

Si estás considerando la posibilidad de llevar a casa un perrito o un gatito mientras tienes un niño de corta edad, ten en cuenta que deberás disponer de una buena cantidad de tiempo en tareas educativas para ambos, y que necesitarás una dosis extra de paciencia.

Niños de 4 a 7 años

A esta edad, el niño puede participar activamente (supervisado) con las tareas de la mascota: darle la comida, ayudar con la limpieza, acompañar en los paseos (si es un perro) y en las visitas al veterinario.

Si lo que queremos es que el niño se responsabilice del cuidado de la mascota, deberíamos optar por mascotas pequeñas que requieran poco trabajo, como unas tortugas o unos peces. En caso de que optes por un perro o un gato, ten en cuenta que el mayor peso del trabajo y la responsabilidad lo tendrá que llevar algún adulto de la familia.

Niños de 8 a 12 años

En esta etapa es cuando los niños pueden aprovechar al máximo todas las ventajas de tener una mascota: mejora su salud física (por el ejercicio, sobre todo si es un perro), psicológica, y emocional. Además, se hacen más responsables y adquieren un mayor grado de compromiso en las tareas de cuidado, limpieza y alimentación. Una mascota puede convertirse en el compañero de juegos y un gran apoyo emocional en una etapa a veces tan complicada como la pre-adolescencia.

En todo caso, es tarea de los padres y cuidadores concienciar a los niños de que una mascota es un ser vivo que requiere cuidado y cariño constante, que es un compromiso de por vida y que no podemos dejarlo o abandonarlo cuando nos cansemos de él.

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