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En invierno, el frío y la lluvia hacen que salgamos menos, y que los paseos con nuestro perro sean cada vez más cortos. Algunos días, solo bajamos a la calle para que haga sus necesidades y volvemos a casa.

Todos sabemos que el sedentarismo es malo tanto para las personas como para los animales. Disminuye tanto la esperanza de vida como el bienestar y la salud física y mental, por no mencionar el aumento de peso al que conlleva la falta de ejercicio. Es curioso que algunos dueños de mascotas opten cada vez más por recetas light cuando sus perros engordan en lugar de aumentar el consumo energético de sus mascotas con un buen plan de ejercicio. 

Así que vamos a tratar de recordarte las ventajas de hacer ejercicio con tu perro, y a proponerte algunos consejos para motivarte y ayudarte a que te muevas con tu perro también en invierno.

Estas son algunas de las ventajas de hacer ejercicio con tu perro:

  • Haréis ejercicio por partida doble, así que mejorará la salud de los dos
  • Mejoraréis la relación entre ambos, reforzando lazos de amistad
  • Un perro que ha gastado energía corriendo, jugando y paseando, es un perro feliz (y tranquilo en casa)

Un paseo de 30 minutos puede ser suficiente para que tu perro y tú abandonéis el sedentarismo y comencéis a tener una vida activa, pero todo depende de cada caso. Por eso, te recomendamos que utilices el sentido común a la hora de valorar la cantidad que tu perro y tú debéis hacer.

  1. Elige el deporte que mejor se adapta a vosotros. Por ejemplo, si tienes un perro grande y fuerte (como un pastor alemán) puedes pensar en dos o tres salidas semanales en bici, patines, o si tú estás también en forme, a correr por el monte. Algunos otros más pequeños, como los beaggle o yorkshire, no necesitan ejercicios tan intensos y largos, y para ellos es suficiente un paseo corto a diario. Ten en cuenta también que los perros de hocico alargado son más tolerantes al ejercicio aeróbico (como correr o saltar) que los que son más chatos.
  2. Introduce juegos en su paseo diario. El clásico juego de tirar un palito o una pelota es genial para hacer ejercicio, ya que jugar es la manera más divertida de moverse.
  3. Preparaos para la lluvia. Aunque puede ser incómodo si tienes prisa, caminar bajo la lluvia es una experiencia de lo más gratificante. Paradójicamente, la clave está en no intentar no mojarse. Disfrutar de la lluvia sabiendo que la ropa va a la lavadora y tú a la ducha. Para tu perro puedes probar con un buen impermeable, pero si va a permanecer un buen rato bajo la lluvia esto no le impedirá mojarse. Al llegar a casa, sécale bien con una toalla y deja que se tumbe en un lugar calentito hasta que se seque.
  4. Preparaos para el frío y la nieve. El frío que tenemos en la península ibérica no suele ser extremo, pero caminar sobre hielo o nieve puede ser perjudicial para sus almohadillas. Mantenlas bien hidratadas y no prolongues el tiempo de tu perro sobre hielo, sobre todo si no está acostumbrado. No olvides hacer una inspección cuando llegues a casa para tratar cualquier posible quemadura por frío cuanto antes.
  5. Ten en cuenta su edad. Es posible que con cinco años menos dierais paseos de hora y media y aún siguiera con ganas de jugar, pero los años pasan para todos (para ellos, más rápido que para ti), y los perros mayores van reduciendo su energía año a año, por eso deberías ir adaptando tus rutinas conforme alcance una edad avanzada.

Lo importante es ponerse a ello y empezar poco a poco hasta que los dos alcancéis un estado de forma más sano. ¡Hoy mejor que mañana!

 

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