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La vivienda española más habitual es un piso en un bloque de viviendas, rodeados de vecinos con los que compartimos portal, y que muchas veces tenemos al otro lado de una pared no excesivamente gruesa. Hemos oído mil veces eso de que ahora las paredes «parecen de papel».

Sea una comunidad grande o pequeña, los problemas y desavenencias con los vecinos son habituales, sobre todo en pisos construidos con un bajo nivel de aislamiento e insonoridad. Lo cierto es que a veces parece que nuestros vecinos están en nuestra propia casa, y ¿a quién le gusta unos vecinos ruidosos?

Partiendo de esa situación, si tienes un perro algo ruidoso, y unos vecinos muy tiquis miquis, y no demasiado amantes de los animales en general, (y de los perros en particular), la relación puede complicarse bastante.

Hemos preparado una serie de consejos que esperamos te ayuden a evitar los conflictos con los vecinos de tu comunidad:

  • Asegúrate de que tu perro pueda usar el ascensor. Una de las normas que tienen algunas comunidades es no permitir animales en el ascensor. No es habitual, pero puede pasar. Tiene que estar indicado en los estatutos, así que la mejor manera de asegurarte es pedir una copia de los estatutos para confirmar si efectivamente es así. Si no lo indica de forma expresa, podrás hacer uso del ascensor sin problema.
  • Limpia siempre cuando tu perro ensucie, ya que tú eres el responsable : los cachorros a menudo no saben aguantarse y hasta a algunos perros adultos se les escapa el pis en el ascensor por lo contentos que se ponen al salir a la calle. Ante cualquier accidente, limpia cuanto antes para evitar problemas con los vecinos.
  • Avisa a los vecinos. Si vas a adoptar un perro, o traer un cachorrito a casa, es muy posible que las primeras noches llore o haga ruido hasta que se habitúe a su nuevo hogar. Si avisas a tus vecinos de que será algo pasajero, y que te tomas muy en serio su descanso, serán más comprensivos. Si es un cachorro, puedes incluso acudir a su puerta con el cachorro en brazos, para que lo conozcan.
  • Evita que tu perro salte o moleste a los vecinos. Cuando entres al portal mantén la correa corta para evitar que tu perro salte sobre un vecino o se acerque en exceso. Es posible que tu perro solo quiera saludarle y reconocerle, pero tienes que entender que no a todo el mundo le gustan los perros, y que hay gente a la que le da miedo.
  • No permitas que tu perro orine o haga sus necesidades junto al portal, ni en la zona ajardinada contigua, especialmente si hay niños.
  • No dejes a tu perro en la terraza durante largos espacios de tiempo, especialmente si tiene por costumbre ladrar, y especialmente de noche. Recuerda que si tu perro ladra mucho por la noche, podrías incluso ser denunciado por los vecinos, y te podrían obligar a pagar una multa.
  • Respeta el número máximo de animales permitidos. Deberías consultar con el ayuntamiento cuál es el máximo de perros permitidos por vivienda. Por ejemplo, si tienes más de cuatro perros te pueden pedir la declaración de núcleo zoológico para garantizar las correctas condiciones higiénico-sanitarias del lugar donde viven los animales.
  • Consulta como evitar que tu perro ladre tanto. Si tienes un perro que ladra mucho cuando se queda solo, o ante cualquier pequeños ruido de la calle, puedes consultar con el veterinario la posibilidad de llevar a tu perro a un psicólogo canino que le ayude a reducir su estrés, y con ello sus ladridos.

Un perro limpio y bien educado no tiene por que ser una fuente de conflictos, pero también podemos encontrarnos con vecinos muy poco comprensivos y especialmente quejicas. Las sociedades de protección de animales suelen contar con gabinetes jurídicos que pueden ayudar en casos extremos.

 

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