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Como nos ocurre a los humanos, la obesidad en perros y gatos es cada vez más frecuente (actualmente alcanza a más de un tercio de los perros y gatos de Europa y Norteamérica) y una de las cuestiones que más preocupan a los veterinarios. Los gatos de 8 años o más obesos tienen casi 3 veces más posibilidades de morir que los que están en su peso.

Las causas las encontramos fundamentalmente en una vida eminentemente sedentaria y en una alimentación excesiva. Con el paso de los años es habitual que los gatos vayan cogiendo algún kilo de más, aunque parece que el periodo de más riesgo está en torno a los siete años.

¿Gatos obesos o con sobrepeso?

En primer lugar, tenemos que saber si nuestro gato tiene sobrepeso. Además de las evidencias físicas (un mayor tamaño o dejar de “sentir” sus costillas al tacto), el método más fiable y sencillo es el mismo que utilizamos nosotros: el peso.

Probablemente a estas alturas ya sabes cuál es la mejor manera de pesar a una mascota en casa: pesarte primero con ella en brazos, pesarte luego solo y hacer una sencilla resta. Eso sí, necesitarás una báscula con cierta precisión.

Se dice que un gato tiene sobrepeso cuando supera un 10% de su peso ideal, y si supera en un 20% o más, se dice que es un gato obeso. ¿Cuál es su peso ideal? Es complicado de calcular, existen algunas tablas pero puede servir el peso inicial del gato, cuando se encontraba ágil.

Además, tienes que tener estar más atento si tu gato tiene alguno de los factores de riesgo:

–          gatos macho, especialmente si está castrado,

–          gatas esterilizadas,

–          de entre 5 y 8 años,

–          con problemas endocrinos o medicados

¿Por qué tiene sobrepeso?

Hemos mencionado algunos factores de riesgo, pero entrar dentro de uno o varios de estos factores no implica que tu gato tenga sobrepeso, solo que tienes que vigilarle de forma especial. Aunque estos factores pueden predisponer al gato a coger algún kilo de más, las causas reales hay que buscarlas en otro lado: poco ejercicio y comida excesiva.

¿Hace tu gato el suficiente ejercicio? ¿Juegas con él a menudo? Es normal que los gatitos jueguen y se muevan más que los gatos adultos, pero también suele pasar que según van creciendo nosotros jugamos menos con ellos.

En segundo lugar, hay que evaluar la cantidad de comida que ingiere tu gato. A menudo, cuando los dueños pasan todo el día fuera de casa, tienden a dejar a sus mascotas más cantidad de comida de la que realmente necesitan. La ración marcada por el veterinario o el fabricante, y un poco más. Ese “poco más” suele ser un “por si acaso” o  simplemente, para tratar de compensar nuestra ausencia y que no nos eche de menos. Pasa lo mismo cuando le damos las sobras, o algún capricho. Sin embargo, las raciones grandes y los extras no sirven para expresar cariño, más bien al contrario, podemos estar perjudicándole.

Entonces, ¿qué podemos hacer? En primer lugar, consultar con el veterinario para que descarte que el aumento de peso se pueda deber a otras causas. Y luego, poner en marcha el plan que ya conocemos de sobra: limitar la energía ingerida y aumentar la consumida.

Consejos prácticos

  1. Quitar los extras: los caprichos y las raciones aumentadas. No se trata de hacer que pase hambre, sino de que coma la cantidad que el veterinario te diga que necesita, sin sobrealimentarlo.
  2. Si últimamente le notas un poco más perezoso, quizá le venga bien un gimnasio para aumentar los niveles de actividad, o si es posible que aumentes su espacio vital a un patio o terraza.
  3. Si con las medidas anteriores no vuelve a su peso en unas semanas, o tiene tendencia natural al sobrepeso, puedes darle una fórmula baja en grasas pero que le aporte todo lo que necesita. Puedes probar a mezclar esta fórmula con su comida habitual poco a poco para que se vaya acostumbrando.
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