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Los perros nos dan siempre su amor incondicional y por eso al poco tiempo se convierten en miembros de la familia. Quien ha pasado por su pérdida sabe el dolor que supone. Hay muchas personas que no entienden que hay quien sufre por la muerte de un animal, pero quien lo ha vivido conoce el sabor amargo de esta pérdida y la mezcla de sentimientos que puede generarnos. Cada persona tiene un duelo distinto ante la pérdida, pero se suele pasar por cinco fases: la negación, el enfado, la negociación, la depresión y la aceptación. ¡Aquí te las contamos!

La negación

Es la primera etapa del duelo y en ella nos negamos a aceptar la pérdida, no queremos creer que haya pasado, que nuestro peludo no volverá.

El enfado

El enfado es con uno mismo o con los demás. Es la ira, la rabia, la impotencia que sentimos cuando aceptamos que sí ha ocurrido, que no va a volver.

La negociación

Es la etapa en la que intentamos hacer algún tipo de trato, pacto o acuerdo. Volvemos atrás y nos preguntamos qué habría pasado si las circunstancias hubieran sido distintas.

La depresión

Durante la depresión nos sentimos angustiados, miedosos, afligidos, lloramos y nos culpamos. Nos empezamos a dar cuenta de que no va a cambiar, de que hemos perdido a un ser querido en nuestras vidas.

La aceptación

Esta es la fase final, en la que nos sentimos preparados para superar la muerte de nuestro perro. Sabemos lo que ha sucedido y somos capaces de seguir con nuestras vidas más tranquilamente. Pero esto no significa que dejemos de pensar en él, por que eso nunca pasa, sino que podemos seguir adelante sabiendo que no volverá. Como sabemos que es algo difícil de llevar, te dejamos algunos consejos para poder superarlo de la mejor forma posible:

  1. No dudes en llorar si es lo que necesitas.
  2. No te culpes porque se haya ido.
  3. Desahógate con amigos y familiares de confianza.
  4. Despídete de tu perro si es necesario y prepara algo para recodarlo en el futuro.
  5. Deja que los buenos recuerdos ganen al dolor.

Esperamos que estos consejos te ayudan a hacer que el dolor sea más llevadero, y no olvides que tu perro es insustituible. Nunca adoptes un perro para reemplazar a otro porque no será lo mismo y las comparaciones son odiosas. Por eso es necesario tomarse un tiempo para tomar este paso, para poder darle todo tu cariño. Sabemos que la pérdida de un perro es un momento difícil, pero no debemos olvidar que con el tiempo los recuerdos se convierten en algo agradable y el dolor desaparece. Entonces valoraremos el tiempo que nos ha dedicado nuestra mascota y sabremos que siempre formará parte de nuestra familia. Superarlo no tiene un tiempo determinado, porque cada persona es distinta y cada duelo es diferente, pero la pena remite con el tiempo.