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Si quieres esbozar la cara de un gato en un papel, o incluso pintar a un niño como si fuera un gatito, lo primero que le pones es la nariz con sus bigotitos ¿verdad?.

Y es que los bigotes, esos pelos algo más largos, gruesos y flexibles en la cara del gato, son uno de los aspectos más llamativos de su fisionomía. Lo que no todo el mundo sabe es lo importantes que son para que los gatos puedan percibir la realidad, ya que actúan como sensores, por eso es muy importante no cortárselos por muy largos que nos puedan parecer.

Generalmente, los bigotes tienen el mismo tamaño que el ancho del gato, de forma que le sirva para calcular el espacio por el que se va a meter, y para medir distancias. Los bigotes también les ayudan a cazar, ya que (junto con el oído) les ayuda a desplazarse en la oscuridad y a detectar y medir el tamaño de su presa.  Además, están directamente conectados a la compleja red de nervios y vasos sanguíneos de la cara, que a su vez están comunicados con el cerebro. De esta forma, gracias a estos sensores ultrasensibles, pueden detectar cambios en el viento incluso si es tan tenue como el que se provoca con el movimiento de un objeto o un ser vivo cercano a ellos.

Los pelillos en las cejas y bajo la barbilla también tienen la misma función. Por ejemplo, los de las cejas evitan que cualquier elemento se les meta en los ojos, ya que pueden cerrarlos ante cualquier mínimo roce.

Además, la orientación de los pelillos del bigote nos puede dar pistas del estado del animal. Por ejemplo, cuando el gato está contento, o relajado, tiene los bigotes hacia abajo y hacia delante. Sin embargo, cuando están preparados para atacar los tienen estirados hacia atrás, o hacia adelante, y ligeramente hacia arriba.

Si un gato pierde sus bigotes hay que tener mucho cuidado pues es muy fácil que se haga daño con algún elemento externo, por eso hay que tener extrema precaución si se va a realizar alguna labor de peluquería, o si hay niños en casa que puedan dañarlos accidentalmente. Si eso sucede no hay que alarmarse, pero habrá que tomar algunas medidas especiales, como no dejarle salir de casa (si lo hace habitualmente) ya que podría dañarse los ojos con las plantas, por ejemplo, o caerse por no calcular bien las distancias.

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