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La Navidad está a la vuelta de la esquina y con ella llegan los ruidos, petardos y fuegos artificiales.

Si bien hay peludos a los que esto parece no afectar en absoluto, hay otros que lo pasan realmente mal, y con ellos sus humanos, cuya preocupación se repite cada vez que se acerca una época festiva.

Para entender por qué lo pasan tan mal, es importante saber que su sentido del oído, más desarrollado que el nuestro, hace que sean mucho más sensibles a los sonidos por lo que estos estruendos pueden ser percibidos por ellos poco menos como una hecatombe.

Sumado a esto, no son capaces de entender el motivo de semejante estruendo, ni comprenderán, por mucho que se les exponga a ello, que en realidad no pasa nada. Para que nos entendamos mejor, sería una sensación similar a la que nosotros podríamos sentir si una bomba cayese cerca de nuestro hogar.

Si nunca conviviste con un peludo al que esto le afectara, esta preocupación te puede parecer desmedida pero es algo que, aunque pueda parecer banal, puede ser un verdadero problema. Para muchos animales esto no solo es un rato de intranquilidad o nerviosismo ya que puede llegar a ser algo patológico. Este estrés y pánico producido por la pirotecnia puede llegar a provocar problemas digestivos como diarreas y malestar, necesitando medicación, o incluso derivar en la muerte por infarto.

Otros peludos se niegan directamente a salir a pasear, con toda la problemática que esto implica y muchos de ellos, sobresaltados por los fuegos artificiales o petardos, se escapan huyendo despavoridos y fuera de si. Este estado de pánico hace probable que puedan sufrir un atropello y/o provocar un accidente o acabar perdidos. Lamentablemente, es frecuente que después de una noche de fiestas, mucha gente busque a sus peludos perdidos por consecuencia del susto.

IMPORTANTE: Relacionado con esto, es fundamental dejar cerradas ventanas y balcones, pues es tal el estado de pánico y desorientación, que a veces llegan a tirarse al vacío para escapar.

Teniendo en cuenta que evitar la pirotecnia festiva parece, de momento, poco probable, es importante que busques formas de intentar ayudar a tu peludo en la medida de lo posible para minimizar el estrés y miedo que sufre en estos momentos:

NO lo saques en medio de los fuegos o cuando intuyas que pueden empezar. Exponerlo a ello «para que vea que no pasa nada» no es solución y, de hecho, es probable que sea mucho peor consiguiendo que entre en pánico y su fobia se agrave.

Aprovecha esos ratos libres de ruido para pasearlo MUCHO. Que corra, salte, socialice y se divierta todo lo posible. Esto le ayudará a evadirse y se CANSARÁ, lo cual ayudará a la hora de afrontar una noche de ruidos. Hay ruidos imprevisibles pero hay momentos complicados, como la noche de Fin de Año, que si se pueden prever. Sería muy positivo que pasase un día muy activo, llevarlo al monte o algún lugar donde pueda correr libre y jugar con otros perros, para que de cara a una noche, previsiblemente complicada, esté agotado de manera que haya más posibilidades de que pueda llegar a desconectar y descansar.

Amortigua el ruido en la medida de lo posible: cierra bien las ventanas, persianas e incluso cortinas. Pon la televisión, la radio o música… Tu peludo seguirá oyendo los fuegos artificiales, pero al estar rodeado de otros ruidos habituales, sonarán menos terroríficos.

Ofrécele un lugar seguro. Allí donde suele dormir o a dónde acude a refugiarse cuando empiezan los ruidos, es donde se siente más seguro. Coloca allí su cama, cojines, juguetes y todo aquello que le guste y haga que se sienta seguro. Además, ten a mano snacks, como el nervio trenzado o el rabo de toro, que con su textura crujiente lo mantendrán entretenido ayudándolo a distraerse y a aliviar el estrés.

– Aunque aún no está muy estudiado, parece que la presión moderada, ponerles abrigos o ropa ajustada, les ayuda de algún modo a sentirse protegidos y reconfortados. Este tipo de técnicas con vendajes compresivos están empezando a utilizarse con este fin (método Tellington Ttouch).

– Existen en el mercado liberadores de hormonas sintéticas, en forma de difusores, sprays o collares para apaciguarlos en momentos de estrés, transmitiéndoles un mensaje de calma. Si tienes dudas sobre cuál es el adecuado para tu caso, consulta a tu veterinario.

Otro truco es el siguiente: cuando tu peludo vaya a comer o a hacer algo que sea positivo para él, busca en internet sonidos de fuegos artificiales y ponlos de fondo en un nivel de volumen bajo. Repite esto varias veces al día, durante unos días previos a la fecha señalada y, a medida que se vaya acostumbrando, sube poco a poco el volumen. Es fundamental que en cuando acabe de comer, apagues los sonidos. Hacer esto ayudará a que se vaya acostumbrando al ruido y lo asocie con algo positivo.

Aunque es menos frecuente, muchos gatos también sufren con la pirotecnia, con la ventaja de que no hay necesidad de sacarlos. Aún así, los consejos anteriores se aplican con ellos de la misma forma. En su caso, lo más importante es ofrecerles un lugar donde puedan esconderse y sentirse seguros, preferiblemente oscuro.

Con estas advertencias esperamos que tu peludo pase estas fechas navideñas lo más tranquilo posible ¡porque lo bonito es que todos disfrutemos sin hacer daño a nadie!

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