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Aunque aún no se acerca el fin de año, el verano y sus fiestas (si nos dejan…) están ahí, muchos dueños de perros se encuentran con el problema de todos los años: ¿cómo puedo ayudar a mi perro a superar el miedo al ruido de los petardos?

Los petardos, truenos y otros sonidos fuertes generalmente asustan a los perros incluso cuando el perro no ha tenido ninguna experiencia traumática anterior asociada a ese sonido. La buena noticia es que existen algunas técnicas con las que podemos ayudar a nuestros perros a superar (o al menos, mitigar) ese miedo.

El miedo provoca ansiedad

Cuando un perro tiene miedo, una de las reacciones más habituales es destruir lo que encuentra alrededor y tratar de escapar a un lugar donde no siga escuchando los truenos o petardos. A veces, más que escaparse parece que se esconde, por ejemplo debajo de una mesa o debajo de la cama. Y lo cierto es que si esa escapatoria a un lugar que amortigüe el sonido tiene éxito (por ejemplo, porque la cama amortigua el ruido de la calle), esa conducta se verá reforzada.

Otras veces, si no encuentra un lugar seguro y tiene la posibilidad de escapar por una puerta abierta o una ventana, el perro huirá hasta donde deje de oír el ruido. Lamentablemente, esta escapada a lo loco hace que algunos perros se extravíen y no sepan en camino de vuelta a casa.

Además, la ansiedad que provoca el miedo también puede generar una actividad física casi frenética relacionada con la destrucción, algo que puede ser muy molesto para ti y peligroso para tu perro.

¿Qué puedes hacer para ayudar a superar el miedo a los ruidos fuertes?

Inicialmente hay dos estrategias que puedes seguir: o bien creas un lugar en el que se sienta seguro y protegido, o bien intentas distraerlo para que esos ruidos queden como algo secundario.

Para crear un lugar seguro, en primer lugar tienes que ponerte en su lugar, por eso deberías mirar a dónde va de manera natural cuando se encuentra asustado. Por ejemplo, si se siente seguro bajo tu cama, quizá deberías dejarle la puerta de tu cuarto abierta para que pueda meterse allí cuando tiene miedo. Se trata de buscar un lugar pequeño, oscuro y protegido del sonido que le parece aterrador, un lugar en el que se sienta a gusto. Incluso puedes considerar la idea de poner allí cerca una radio o algún otro sonido que amortigüe el ruido de fuera.

Sin embargo, a algunos perros este sistema no les sirve, porque cuando tienen miedo necesitan sentirse activos, y no les va lo de esconderse. Para ellos está la segunda estrategia que comentábamos: distraer al perro.

Es importante empezar a distraerlo en el momento en el que el primer sonido llama su atención, antes de que el miedo aparezca de pleno. La idea es jugar con él a algo con lo que disfrute, por ejemplo con una pelota o un juguete. Según la tormenta o la noche de petardos vaya avanzando, es posible que llegue un momento en el que ya no sea capaz de mantener la actividad, y acabe teniendo una actitud temerosa. No te preocupes. Se trata de retrasar ese momento lo máximo posible, y de que cada vez consigas retrasarlo más.

Si estas dos estrategias no funcionan, se puede utilizar una técnica de modificación de conducta que enseña al perro a que responda de forma menos temerosa a los sonidos que le habían asustado. La técnica se basa en exponer al perro a sonidos fuertes, pero no tan fuertes como para que le asusten, y emparejar esos sonidos con algo agradable, para ir aumentando gradualmente la intensidad de los sonidos. Por ejemplo, se puede utilizar una grabación de sonidos de petardos o de truenos, y se van reproduciendo cada vez más alto mientras come o juega hasta que se acostumbre a ellos.

Qué es lo que NO tienes que hacer cuando tu perro está asustado

1. Intentar tranquilizar a tu perro cuando tiene miedo con caricias o golosinas, ya que puede ser interpretado como una recompensa por su comportamiento temeroso.

2. Castigar a tu perro por tener miedo, solo conseguirás que tenga todavía más miedo y enturbiar tu relación con él.

3. Encerrarle en un sitio en el que no esté a gusto, como el transportín, para que no destroce nada. Esto puede parecer una buena idea, pero lo único que conseguirás es que tenga todavía más miedo, y que asocie este miedo con el transportín.

4. Forzar a tu perro a una exposición a la situación que le atemoriza, ya que puede llegar a tener comportamientos agresivos.

De todas formas, si ninguna de las técnicas que hemos mencionado te ayuda a solucionar el problema, te recomendamos que acudas a un veterinario de confianza, que te sabrá asesorar sobre los métodos más adecuados. En algunos casos, puede ser recomendable el uso de medicamentos que pueden ayudar a reducir sus niveles de ansiedad, pero es el veterinario quien debe recetarlos conociendo el estado de tu mascota.

 

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