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Si estás leyendo esto es posible que te estés planteando la posibilidad de compartir tu vida con un perro por primera vez, o por primera vez desde hace mucho tiempo. Ya sea porque siempre has querido tener un perro y no has podido hacerlo hasta ahora, o porque alguna circunstancia en tu vida ha cambiado, lo cierto es que adquirir un perro es una responsabilidad que te va a acompañar unos cuantos años.

Más adelante tendrás que decidir si vas a comprar un cachorro o vas a acercarte a un albergue a elegir a tu nuevo compañero, pero lo primero que tienes que plantearte es si estás preparado para un perro.

¿Tienes tiempo para dedicarle?

Un perro aporta muchas satisfacciones, eso está claro, pero a cambio requiere que le dediques parte de tu tiempo.

Cuenta con que tendrás que sacarle a pasear varias veces al día, y aunque algunos de estos paseos puedan ser “de trámite” (acercarse al parque a que haga un pis), al menos uno al día debería ser algo más largo y divertido (algunas razas necesitan bastante ejercicio diario), un tiempo en el que podáis jugar y socializar con otros perros, niños, etc.

Además, necesitarás tiempo para otras labores como visitas al veterinario, limpieza extra de casa, su higiene, su alimentación y otras pequeñas labores.

¿Tienes energías suficientes?

No solo es cuestión de tiempo, también de energías. Porque si trabajas un montón de horas, quizá lo que menos te apetezca sea salir a dar un largo paseo, pero seguro que tu perro lo está esperando como agua de mayo.

Recuerda: un perro aburrido no se suele portar tan bien como un perro cansado de jugar.

¿Te lo puedes permitir?

Aunque no hace falta gastar grandes sumas de dinero, tener un perro en casa no es gratis. Tiene unos gastos: veterinario, alimentación, medicinas, artículos de higiene, etc. Sobre todo al principio es posible que tengas que hacer un pequeño desembolso en vacunas y artículos y accesorios de uso cotidiano.

¿Está tu casa preparada?

Ya sabemos que no necesita el mismo espacio un San Bernardo que un Yorkshire, pero si no tienes algo de espacio libre en casa, quizá deberías pensar en otro tipo de mascota, como un hámster.

Todos sabemos que lo ideal es un jardín, pero si no es posible, tu perro necesitará al menos su propio espacio, un lugar donde poner su cama, sus cuencos de comida y de agua y sus cosas. También tendrás que buscar una raza adecuada al tamaño del que dispones, por eso será importante que te asesore un especialista en el criadero o el albergue donde vayas a por tu compañero.

¿Están tu familia o tus compañeros de piso preparados?

Si vives solo, la decisión es tuya, pero si compartes tu hogar con más personas, debes tener en cuenta su opinión. Piensa que de lo contrario no solo “obligas” a estas personas a admitir a tu perro, también estás “obligando” a tu perro a compartir su casa (porque será también “su” casa) con estas personas, y si el perro no es bienvenido, sin duda lo notará.

Por último, antes de traer a un nuevo perro a casa, ten previsto lo que vas a hacer cuando vayas de vacaciones, te salga un viaje de trabajo o una enfermedad que obligue a guardar cama unos días. Un familiar o un amigo te pueden echar una mano, pero está bien que sepan de antemano que cuentas con ellos para imprevistos, y que incluso conserven una copia de las llaves de tu casa.

Ahora sabes si estás preparado para convivir con un perro adulto. Ahora bien, si estás pensando en traer a casa a un cachorrito, te deberías replantear la pregunta: ¿Estás preparado para un cachorro?

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