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Un problema de comportamiento habitual en los perros es tratar de comer lo que pillan en la basura, y lo primero que hay que hacer es educarles para que no lo hagan. En los casos más persistentes puede ser necesario un sistema de apertura al que el perro no pueda acceder, pero como suelen ser incómodos siempre es más recomendable la primera opción: educar al perro para que no lo haga.

De todas formas, si estás leyendo este artículo probablemente ya es tarde, y tu perro ha comido ya de la basura. Hay perros que son auténticas aspiradoras, y no hay forma de evitar que coman todo lo que queda a su alcance.

En ese caso, te damos una serie de pasos que puedes seguir:

  1. Investiga. ¿Sabes lo que ha comido? ¿ha comido de la basura de tu casa o de la de un vecino? Haz una lista de los posibles alimentos que ha podido ingerir viendo los restos y, en caso necesario, preguntando a quien pueda saberlo. Presta especial atención a alimentos de uso corriente en humanos pero tóxicos para perros: chocolate, uvas, ajo, café (ojo con los posos de café), huesos y otros restos (se pueden astillar y causar heridas), etc.
  2. Actúa ante la urgencia urgente. Si ha ingerido alimentos tóxicos, así como cualquier tipo de medicación o presenta signos de atragantamiento (esto pasa porque a veces, cuando le pillas, traga todo más rápido para que no se lo quites), llévale de forma inmediata al veterinario.
  3. Hidrata. Ofrécele agua fresca, pero no comida durante al menos 12 horas.  Es mejor que no coma durante unas horas para poder observarle mejor, y evitar complicaciones en caso de envenenamiento o una obstrucción intestinal.
  4. Observa. Durante al menos 24 horas, y si muestra vómitos, diarrea o decaimiento y somnolencia acude al veterinario. Si ha comido algún pequeño objeto, normalmente no da demasiados problemas y lo eliminan por las heces, pero nunca está de más que un veterinario le haga una radiografía para vigilar el tamaño del objeto y que todo va bien. Tienes que permanecer especialmente atento si se trata de objetos tales como trozos de tela, cuerdas o lanas, esponjas, algodón, botones… todos estos materiales pueden causar obstrucciones intestinales, por eso te recomendamos que visites al veterinario.

Esperamos que todo se resuelva de forma sencilla y que haya sido una tratada sin más trascendencia, pero te recordamos que en estos casos, lo mejor es prevenir.