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La definición de hipoalergénico es clara: «Que tiene un riesgo bajo de producir reacciones alérgicas»

Es un hecho que cada vez hay más perros y gatos con alergias de todo tipo. Por eso, aunque pueda existir la tentación para las marcas de alimentación para mascotas de indicar que su producto es hipoalergénico, las etiquetas de composición nos indican que la mayoría de las marcas no lo son.

¿Cómo podemos comprobar esto? ¿cómo podemos saber si una receta o una marca es hipoalergénica o no? ¿cómo saber si se está marcando «un farol»?

Lo cierto es que la legislación no determina que es o no es hipoalergénico, por eso lo primero que hay que hacer es mirar la composición del alimento (en esto sí es bastante rigurosa), y en ella, fijarse especialmente es los siguientes puntos:

    • Que no contenga fuentes de proteínas habituales, especialmente vacuno, generalmente cuanto más habitual es una proteína más probabilidad de que el perro o gato con sensibilidad la reconozca como alergénica.
    • Que no contenga lácteos ni trigo, otras de las principales fuentes de alergias alimentarias en perros y gatos.
    • Que no contenga colorantes, saborizantes ni conservantes artificiales, el uso de ingredientes naturales potencian una mejor respuesta del sistema inmune.

 

  • Que contenga Omega 3 añadido para mitigar la respuesta alérgica del animal (sea por una alergia alimentaria o de otro tipo)

 

Un alimento que cumpla con estos requisitos, entre otros, podríamos considerarlo hipoalergénico, ya que reduciría las posibilidades de que nuestro perro o gato presente reacciones alérgicas. Más allá de estos parametros, el uso del Krill y el MSM por sus propiedades antiinflamatorias son especialmente apreciados.

Además, recordamos que lo que provoca las alergias alimentarias es la proteína del alimento en cuestión. No la grasa (si está filtrada), sino la carne, que suele ser la principal fuente de proteínas de las recetas. Por eso es importantísimo que la receta exponga, de forma específica, cuál es su fuente de proteína. La carne más habitual suele ser el pollo junto con el cordero, esto hace que a pesar de su gran valor nutricional, se presenten como las principales causantes de respuesta alergicas, desde hace unos años se utiliza el salmón como fuente de proteína alternativa, pero su uso extendido hace que veamos cada día más animales con sensibilidad al mismo por eso en Lenda seguimos innovando y apostamos por fuentes de proteínas no habituales como el atún o el pescado blanco.

De esta forma, si sabemos que nuestro perro tiene alergia a la proteína del pollo, por ejemplo, podemos optar por una receta a base de pavo, atún o pescado blanco que no contenga pollo (recordamos que no hay ningún problema si incluye grasa de pollo, ya que si está filtrada no contendrá proteínas). Si encontramos menciones a carnes, sin especificar su origen, es más complicado controlar la exposición de nuestra mascota a los alérgenos.

Hemos dicho que lo primero en lo que hay que fijarse es en la etiqueta de composición de los alimentos, y eso está claro. Pero no podemos olvidar que si nuestro perro o gato tiene un problema de salud (y ciertamente, una alergia alimentaria lo es), lo más recomendable es que nos dejemos guiar por el veterinario. El profesional conoce cuáles son las necesidades nutricionales de nuestras mascotas, y tiene la experiencia suficiente como para saber qué tipo de productos le pueden ir mejor. Ante la más mínima duda o problema de salud, es él quien mejor nos puede ayudar.

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