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En posts previos repasamos parte de las tendencias actuales en cuanto a alimentación y modo de vida con nuestras mascotas. 

Ya hemos hablado de los peligros de una humanización mal entendida y como resumen diremos que no debemos perder la perspectiva; a pesar de ser queridos y considerados como uno más en la familia (que lo son) debemos tener claro que siguen siendo animales con instintos y comportamientos que es bueno respetar.

También hemos tocado otros aspectos relativos a las dietas y la influencia de las modas humanas en su alimentación y sacamos una conclusión muy similar ya que no todo lo que elegimos como saludable y éticamente defendible es lo mejor para ellos.

En este post, y directamente relacionado con lo anterior, queremos hablar de un asunto sobre el que nos preguntáis mucho y que genera muchas dudas: la relación de las dietas libres de grano y su asociación con determinadas miocardiopatías

Es importante saber que sobre este asunto aún no hay conclusiones claras aunque el desarrollo del estudio determinó que el aumento de individuos que sufrían esta cardiopatía tenían como factor común ciertas características en la dieta, entre ellas, que eran productos libres de grano pero no es determinante que esta dolencia esté provocada por el no uso de granos en la dieta.

Cierto es que desde Lenda siempre defendemos el uso de ciertos cereales, en cantidades y formas que permiten obtener lo mejor de ellos, pero para entender esto, vamos a remontarnos en el tiempo y buscar el origen de los debates que esto genera.

El auge de las recetas sin grano fue fuerte y no siempre bien entendido ya que cuando una idea es novedosa o se sale de lo habitual, si cuenta con suficiente discurso, puede volverse muy poderosa y tornarse en tendencia o moda sin tener mucho sentido. 

Las recetas libres de grano se basan en la sustitución de los cereales (arroz, maíz, cebada…) como fuentes de hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales por otras fuentes vegetales (tubérculos y leguminosas principalmente) que siguen aportando hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales. Es decir, lo mismo pero con distintas proporciones, con esto queremos decir que uno de los principales recursos para el no uso de cereales, queda descartado.

Otro recurso utilizado es el factor “asimilación” o “mi perro no es una gallina”. Todos hemos oído que los perros no asimilan los cereales pero pocas veces habrás oído o leído que lo mismo ocurre con los tubérculos y leguminosas. El secreto en ambos casos está en la presentación, es decir, se cocinan y preparan de tal manera que la asimilación es superior al 90% (ojo, esto mismo es aplicable a la alimentación humana).

Tampoco hay que olvidarse del factor genético, aquel que escarba en los orígenes de perros y gatos como carnívoros depredadores o carroñeros que no entran a un maizal a alimentarse, como tampoco escarban la tierra en busca de patatas o trepan al árbol para comer manzanas…

Realmente, cualquier carnívoro ingería estos productos vegetales directamente de las tripas y estómago de sus presas, generalmente herbívoros o granívoros que sí habían digerido previamente estos productos hasta hacerlos asimilables por sus depredadores, cosa que se imita por medio del cocinado en la preparación de recetas.

¿Quiere decir todo esto que las dietas sin grano no tienen sentido? ¡Por supuesto que no! y para eso os emplazamos la semana que viene aquí, donde hablaremos de los beneficios y características de estas dietas y el motivo por el que en tenemos tres recetas formuladas sin cereales.

 

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