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Uno de los quebraderos de cabeza más frecuentes cuando se quiere traer a casa un segundo gato es pensar en cómo lo aceptará el primero, si se llevarán bien… y en definitiva, cómo hacerlo lo mejor posible. Y es que son muy frecuentes los casos en los que el gato que ya teníamos en casa no acepta bien al gatito que acaba de llegar.

Pero no te preocupes, porque en la mayoría de los casos (en casi todos, en realidad) todo se soluciona con un poco de paciencia y mano izquierda.

En primer lugar, tienes que ponerte en la piel del gato que ya estaba en casa. Como sabes, los gatos son muy territoriales, y han creado contigo y tu familia un vínculo especial. Cuando entra un gato nuevo es posible que lo sienta como una invasión de su territorio y como una intromisión de su relación contigo. Y si has traído a casa un gatito joven que utiliza «sus cosas», incluyendo su arena, sus juguetes y su comedero… puede ser demasiado para él.

Por otro lado, el gato nuevo es posible que se sienta asustado hasta que haya explorado su entorno, y si tiene enfrente a un gato que no le pone las cosas fáciles, el asunto se puede complicar. Especialmente si mezclamos un gato ya mayor, con unos hábitos más a o menos tranquilos, con la llegada de un gatito joven con ganas de jugar.

Haciendo las presentaciones

Ni que decir tiene que no debes poner en contacto a los dos gatos si nos están ambos con su cartilla de vacunación al día. Si has recogido a un gatito de la calle, no se te ocurra presentarle a tu gato antes de que pase por el veterinario, y de que él te lo permita.

Para hacer las presentaciones, lo ideal es que tú permanezcas con el gato que ya tenías, y que el gatito nuevo lo traiga un amigo o alguien de la familia con quien tu gato tiene menos apego. Los acercaís, permitís que se olfateen mutuamente, y si ves que uno de los dos se empieza a poner nervioso, los apartáis de nuevo hasta pasadas unas horas. Hay que repetir la operación, de forma controlada, y siempre con alguien delante, hasta que se encuentren cómodos el uno con el otro.

Puedes empezar por ubicar al nuevo gato en una habitación de la casa que no suele usar tu anterior gato. Y de momento, durante un par de días, permite al gato que se haga a su nueva habitación hasta que vaya cogiendo confianza. En esto, cada animal tiene su ritmo, hay gatos que no querrán salir de su caja durante todo el primer día, y otros que estarán explorando desde el minuto uno. Es importante que el recién llegado reconozca cuál es su caja de arena, para que no tenga la tentación de usar la se su compañero de piso.

Más adelante, cuando veas que comparten juegos de forma amistosa, puedes cambiar las cosas del nuevo gatito (su arenero, comedero y juguetes que habías colocado en la habitación inicial) a un sitio más idóneo.

Asumiendo la nueva situación

Hasta que ambos se acostumbren, surgirán pequeños roces, por eso es importante que estés muy pendientes de ellos, y que les regales dosis extras de juegos y de mimos a los dos: al nuevo le ayudará a acostumbrarse a su nuevo entorno, y al anterior a ver que sigue teniendo ese vínculo especial contigo.

Trata de que el gato que tenías pueda mantener los mismos hábitos que antes, ya que si no podría ver al recién llegado como un factor de inestabilidad.

En todo caso, os llevará un tiempo a todos asumir la nueva situación. Y digo «os llevará» porque también puede ser una situación estresante para ti, sobre todo cuando hay conflictos. Hay gatos que enseguida se hacen amigos, y hay otros que sin llegar a ser compañeros de juegos, se toleran bastante bien. Pero también hay casos en los que da igual lo que hagas, los gatos no se soportan. Llegados a este punto, tendrás que decidir si los vas a mantener en zonas diferentes de la casa, o si vas a buscar un nuevo hogar para el recién llegado, antes de que se hagan daño entre ellos.

Evitando conflictos

Hay algunos consejos generales que pueden ayudarte a resolver o a evitar conflictos entre ambos:

  • Si todavía no has elegido al gato nuevo que va a llevar a casa,  busca uno del sexo contrario al del gato que tienes en casa, las combinaciones macho-hembra o incluso hembra-hembra funcionan mucho mejor que las macho-macho.
  • El uso de feromonas tipo Feliway puede ser eficaz en algunos casos, consulta con el veterinario sobre su uso. En algunos casos, también le puede recomendar alguna otra medicación.
  • Trata de hacer la introducción cuando tú mismo dispongas de tiempo para afrontar la nueva situación, ya que en ocasiones puede ser muy estresante, y lleva su tiempo.

 

 

 

 

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